Luego, discretamente, lo volví a colocar en el mismo sitio donde lo había encontrado.
Pero el misterio persistía para mí.
¿Qué fue eso?
Al final, la curiosidad se impuso.
Tras investigar un poco, finalmente encontré la respuesta.
Era un palo de resina para masajear los pies, a veces llamado rodillo de masaje o vara de masaje para pies.
Y, sinceramente, una vez que supe para qué servía, todo cobró sentido.